Cáncer de próstata
Resolvemos algunas de las dudas más habituales sobre las consultas, pruebas y tratamientos urológicos.
La principal ventaja es su alta precisión y control térmico. A diferencia de técnicas más antiguas, la criocirugía actual permite cambios de temperatura muy rápidos (de -186 ºC a 40 ºC en unos 30 segundos), lo que mejora la eficacia del tratamiento y reduce el riesgo de afectar estructuras adyacentes a la próstata.
Pacientes con riesgo alto y medio de infiltración periprostática con 2 ó 3 de los siguientes factores:
La recuperación suele ser rápida, con un ingreso hospitalario de entre 12 y 24 horas. El paciente puede retomar su actividad habitual en poco tiempo tras la intervención.
La técnica presenta una baja morbilidad y una incidencia de incontinencia urinaria inferior al 1%. Además, permite controlar las zonas sensibles para evitar daños en estructuras cercanas.
A diferencia de la cirugía radical o la radioterapia, la criocirugía no implica radiación ni intervenciones complejas. Además, puede repetirse en caso de persistencia del cáncer, lo que no ocurre con otras técnicas.
Sí, una de las principales ventajas de la criocirugía es que puede repetirse en caso de elevación del PSA o persistencia del cáncer, sin añadir riesgos significativos para el paciente.
Actúa mediante la congelación de las células tumorales, produciendo daño a nivel molecular, celular y estructural. También afecta al tejido circundante y a los vasos sanguíneos, reduciendo el aporte sanguíneo al tumo
La criocirugía actúa mediante un sistema de congelación y calentamiento controlado que destruye el tejido tumoral. Utiliza gas argón para congelar y gas helio para calentar rápidamente, permitiendo cambios extremos de temperatura en segundos. Este proceso se realiza en ciclos, generalmente dos, y permite tratar la zona afectada con gran precisión, minimizando el daño a los órganos cercanos.
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